sábado, 29 de marzo de 2014



Federico Cantú, pintor, escultor, muralista y grabador, se le ha denominado “el Ulises de Cadereyta”. Su largo andar durante mas de siete décadas de labor creativo entre América y Europa lo convertirán en el hijo prodigo de Nuevo León, un Ulises que tiene sed de llegar de nuevo a su tierra.
Como diria Alfonso Reyes : Cantú “surgió hijo de si mismo” Su obra aviva el afán prehispanico,la flora, la fauna, el paisaje y la simbología mitológica y religiosa. Pero sobre todo recrea el universo cultural que cultivo a lo largo de su vida.